- ¿Qué fue primero? ¿La fotografía o el mar?
El mar, sin duda. Siempre estuvo en mi vida. Es que crecí en Génova, una ciudad de mar, y cuando era pequeña no sabía nada de surf, pero mi mami trabajó muchos años como salvavidas en la costa y con mis abuelos siempre estuvimos en la playa acompañándola. Así que crecí enamorándome del mar antes de saber nada del surf y siempre pensé que no podía vivir sin mar.
- No solo te gusta captar a otros surfeando, también sueles tener un ojo a la previ para buscarte tus olitas tú misma. ¿Cómo fue tu primera experiencia con el surf?
Lo probé por primera vez a los 25 años en Génova, porque tenía un amigo que surfeaba. Casi me ahogo, y eso, que nado muy bien, competía en natación cuando era pequeña, pero había un temporal. Luego me alejé del mar, porque mi sueño era viajar y aprender idiomas. Me mudé a Londres empezando una época trabajando muchísimo en hostelería. Por un lado, extrañaba el mar y me empezaba a pesar el estilo de vida, pero por otro me hizo crecer muchísimo porque en su momento era bastante tímida y en ese mundo, si no te espabilas, no llegas muy lejos. De compañerismo hay muy poco y nadie te regala nada. No fue fácil esa época, pero lo que me hizo aprender, creo que me sirve hoy en día con el trabajo que estoy haciendo. También aprendí inglés, obvio, pero sí, en ese periodo sí que estuve muy lejos de la vida del mar (se ríe).
Solo volví a probar el surf una vez más de vacaciones en Lanzarote y, por más que en aquel entonces era más una pelea que diversión, sabía que esa era la vida que quería hacer, solo que no era el momento todavía. Pero con esa espina de surf metida volví a Londres a trabajar mucho para ahorrar y mudarme a Australia.
- ¿Fue mudarte a Australia el primer paso hacia tu vida actual, que rueda alrededor del surf y la fotografía?
Sí. Empecé por el surf. En su momento, hace 10 años, ya estaba de moda, pero no tanto como ahora. Me acuerdo todavía de ese viaje de 36 horas. No sabía ni quién era cuando aterricé. Pero cuando llegué al lugar donde me iba a quedar, un pueblo cerca de Noosa, aluciné. Con la naturaleza, con el mar, con el estilo de vida de la gente, paseando descalza por todos lados. Era tan diferente al estilo de vida en Europa, donde la gente vive estresada. Al menos por lo que yo conocía hasta aquel entonces. Claro, sabía que la vida en Australia era cara y que tenía que trabajar cuanto antes, pero también quería disfrutarlo y no volver a caer en esa rutina de solo el trabajo cuenta. Al final el surf me enseñó eso también, de disfrutar de la vida y tomarse tiempo para las cosas y sobre todo para surfear (se ríe).
- Justamente, el surf es una actividad que requiere mucho tiempo, ¿cómo encontraste el hueco para entrar en el mundo de la fotografía?
Pues al principio me metí a full con el surf. Le di tanta caña, metiéndome en lugares donde no debía, que me rompí una costilla y tuve que parar. Gracias a eso empecé con la fotografía. Fíjate, tenía 27 años y nunca en mi vida había tenido una cámara en mis manos. Siempre leo historias de fotógrafos que desde pequeños jugaban con la cámara, pues en mi caso no fue así (se ríe).
Como en ese momento no pude surfear y me tocaba quedarme en la playa, dije: ¿por qué no aprovecharlo? Me compré una cámara muy básica que estaba en oferta y así descubrí mi pasión por la fotografía, sacando fotos a mis amigos.
Me llevé la cámara a todos lados porque después de Australia empecé a viajar mucho… Asia, India, Tailandia, Indonesia, Sri Lanka, Sudamérica, siempre llevé la cámara conmigo. Me encantaba representar lo que yo veía en este mundo tan diferente de lo que yo estaba acostumbrada. Estos viajes son una memoria que voy a guardar toda la vida.
- ¿Y cómo se te ocurrió de coleccionar esas memorias tan especiales también desde dentro del agua?
Prácticamente, como consecuencia de una crisis existencial, de esas que, supongo, nos invaden a todos de vez en cuando. Pero claro, tanto viajar y soñar. Suena todo muy bonito, pero algo tenía que hacer con mi vida. Como entre un viaje y otro siempre volvía a Italia para estar con mi familia, en una de esas pausas decidí lo que quería hacer.
Sabía que me gustaba la fotografía, pero es un mundo muy difícil. Una amiga mía, que trabaja como fotógrafa profesional, me dejó acompañarla un par de veces y me motivó para probarlo. Así que dándole vueltas, literalmente en un paseo, de repente tuve la iluminación. Dije, ¿por qué no junto a mis dos pasiones, el mar y la fotografía, y hago de eso, mi factor diferenciador? Para ver si era capaz, me compré una GoPro y pregunté a un amigo que era campeón de kite qué pensaba de la idea. Me apoyaba un montón y me hizo de soporte para que la gente comprara mis fotos. Pasa que era justo la época del COVID y estaba en Italia y no se podía hacer gran cosa. Pero después de un mes de vender fotos de mierda de la GoPro dije: va, voy a hacer el paso.
- Entiendo que el paso fue comprarte una carcasa de agua para tu cámara, ¿verdad?
Sí. En su momento tenía muy poco dinero, pero, mira cómo va la vida a veces. En Instagram vi un post con #surfphotography desde Estados Unidos de alguien que vendía una Canon con carcasa de agua superbarata. Me arriesgué. Me gasté todo el dinero que tenía en la cámara para hacerla llegar, con lo caro que es la aduana, y así conseguí mi cámara. Sin saber nada de todo esto. Ni tenía ordenador para editar las fotos. Con mi iPhone5 editaba, te lo juro. Era la mejor inversión de mi vida, que la hice con mucho miedo, obvio, y todavía tengo momentos de incertidumbre, pero creo que cuando amas lo que haces y crees tanto en algo, tienes que tirarte a la piscina.
- Totalmente. Supongo que el objetivo de cada fotógrafo es encontrar su propio estilo, que es todo un viaje en sí mismo. Tu fotografía se centra en el agua, ¿qué o quién te inspira? ¿Qué es lo que buscas en una foto?
Me encantan los juegos de luces que se forman en el agua, son increíbles, igual que las texturas. Y algo que empecé a apreciar cuando estaba en Sri Lanka, es la forma femenina de las mujeres. Veo muchísima belleza en las mujeres. Digo en Sri Lanka porque sin neopreno, claro, se nota más la forma de las mujeres y, pues eso, me gusta muchísimo captar la belleza de las mujeres en mis fotos. Obviamente, siempre de manera muy delicada y respetuosa. Creo que se percibe en las fotos. Al menos lo intento. Eso es algo que me inspira mucho. Me hace mucha ilusión porque incluso a veces hay chicas que después de un shooting me agradecen por verlas tan bellas, pero es lo que son. Y me encanta compartir esa conexión que tenemos entre las mujeres. O sea, amo a los hombres (se ríe), pero para sacar fotos no es lo mismo, hay mucha testosterona en el agua.
- ¿Y el nombre I Sea You Photography tiene algo que ver con esta filosofía?
Sí, bueno, al principio, cuando empecé, tenía un montón de ideas y me anotaba todo. Incluso quería imprimir camisetas y venderlas con alguna causa benéfica, porque con I See Your quería expresar que yo te veo, yo te ayudo, digamos. Y lógicamente tenía que conectarlo con el mar. Pues como adoro los juegos de palabras, vi eso de Sea = See en internet y dije, ¡eso es, me encanta! O sea, no me inventé nada realmente, pero para lo que quería hacer, I Sea You Photography quedaba genial. Aún no logré desarrollar la idea del todo, pero paso a paso.
- ¿Qué preferencias tienes para sacar fotos en el agua? Y, siendo tu trabajo, ¿cómo lo llevas eso de que no siempre puedes shootear a tu gusto?
Sí, no es siempre todo bonito. El otro día, en una sesión privada, por ejemplo, yo nunca hubiera entrado al agua con las condiciones que había. En un spot había muchísima corriente, y te lo juro, estuve nadando una hora y no podía salirme del canal. Pero las chicas no querían surfear en la parte donde había menos corriente. Y bueno, no estuve muy contenta con este shooting. Sí, pasa también.
Si pudiera elegir lo que a mí me gusta, siempre tiraría por la acción. Soy surfera de short board y me gusta el surf más radical, entonces adoro captar eso, la acción. De hecho, me gustaría tirarme en olas más grandes, que a veces me dan miedo. Pero sacar fotos en estos spots con olas gigantes de tubos… pero poco a poco, estoy tranquila de momento.
Sí, en resumen, esos son los motivos que me fascinan: acción, el lado femenino del surf, palmeras y luces.
- Janina Zeitler, Aritz Aramburu, la hija de Rob Machado… ya tuviste varios pros frente a la lente, ¿aspiras a sacar fotos en los campeonatos o en el mundo del surf profesional?
Bueno, hasta ahora ha sido una mezcla entre casualidades y ocasiones. Janina vive aquí, entonces la conocí por cercanía, digamos. Luego de que le saqué unas fotos a Artiz fue casualidad, ni sabía que estaba, pero me lo comentaron cuando estaban en el agua sacando fotos y entonces obviamente me di cuenta de que destacaba entre los demás. Y luego hay otras ocasiones como con Macy y Giulia Calcaterra, que creo que surgieron por lo que te comentaba antes. Entre mujeres creo que tenemos una conexión muy especial. Por ejemplo, con Macy, cuando estuvo aquí, conectamos de forma supernatural y pudimos aprovechar el momento para hacer un shooting que me gustó un montón. Y lo mismo con Giulia, realmente la conocí a través de una amiga de ella que hace boxeo y le saqué fotos en Sri Lanka. Entonces, como había confianza, también conectamos con Giulia cuando las dos vinieron aquí a Fuerteventura.
En ese sentido, no está entre mis objetivos sacar fotos en el mundo de los pros, o sea, no lo busco activamente. Claro, me gustaría estar en algún campeonato, y si pasa, sería un sueño. Pero si no pasa, no pasa nada tampoco, tengo una edad también (se ríe). Mi idea es evolucionar mi fotografía para no tener que estar todos los días en el agua, porque es muy físico. Sobre todo porque me gusta la acción. No lo puedo hacer todos los días con la misma intensidad. Por eso me estoy abriendo y empezando a trabajar más con las marcas. Siempre del mundo del surf, pero para variar un poco. Es mejor, además, a nivel económico también es muy difícil vivir solo de la fotografía de surf en el agua, porque claro, yo también tengo que pagar mi alquiler.
- Lógico. Y el hecho de que el mundo del surf e imagino también el de la fotografía acuática sigue siendo bastante más dominado por los hombres todavía, ¿tiene algo que ver? ¿Notas algo de eso? ¿O es diferente en cada disciplina?
Sinceramente, en cuanto a la fotografía acuática, en un sentido negativo, no. Creo que me tratan con un poco más de cariño (se ríe). Es que realmente es un trabajo muy duro físicamente, estar ahí sin tabla, horas. No lo hubiera pensado antes tampoco, pero una vez que lo pruebas, te das cuenta. Por eso me alegra un montón a veces cuando hay también mujeres que me felicitan y apoyan, claro, es un placer para mí. Pero creo que también depende siempre de cómo te enfrentas a la gente, independientemente de si son mujeres u hombres. Yo siempre trato de sonreír y suelo recibir sonrisas.
En cuanto al surf, sí, está dominado por los hombres y hay que luchar por su sitio en el pico.
- ¿Entre los fotógrafos en el agua también hay localismo, como pasa según donde vayas entre surfistas?
Pues sí, es más o menos como en el surf, y también eso depende de cómo tú apareces. Debería haber una jerarquía. Por ejemplo, hace poco me enteré de que un chico que estuvo un periodo aquí regaló las fotos. Que está bien y quizá no tenía que decir nada, pero al final le contacté, sin mal rollo, pero haciéndole notar, que si él regala las fotos, nos caga el trabajo a los que las vendemos. Es como con las clases de surf, si uno las regala, la gente dice por qué debería pagar 50 € en otro lado. Pero es un trabajo, igual que el nuestro.
Y luego claro, como siempre hay más gente surfeando, también hay siempre más fotógrafos de agua. Pero mantener constancia es difícil en este trabajo, a nivel físico y económico. Hay mucha gente que empieza y luego nunca más se ve.
- Hablando de eso, ¿qué es lo que más te reta en tu trabajo?
El frío. Soy muy friolera y estando debajo del agua todo el tiempo, te enfrías más rápido que surfeando. Y luego, claro, las corrientes. Pueden llegar a ser muy chungas y siempre hay que acordarse de guardar energía para volver a salir del agua al final. Como en el surf, pero sin tabla más todavía. Al final, cuando estás sin tabla, te das cuenta de que te salva la vida. Puede ser un solo segundo, si el cerebro entra en pánico, se pone complicado. A mí me pasó una vez, que estaba en un lugar con mucha corriente y estaba cansada y además, la marea, no pude salir. Me ayudaron unos surferos, pero me asusté mucho.
Y luego hay muchas cosas técnicas, también obviamente, el mar se mueve, estar en el sitio, la gota de agua frente a la lente. Si no hay nivel de surf, es más difícil captar el momento bueno… son muchos factores. O sea, es difícil, pero lo amo. Porque al final digo, al final de todo esto, lo logro. Me hace sentir fuerte que, no obstante todas estas dificultades… a tomar por culo, lo estoy haciendo y trato de perseguir mi sueño.
SHORTIES:
1) ¿Qué canción te acompañaría en tu trabajo en el agua?
Nunca lo pienso, porque, cuando surfeo lo mismo, para mí es muy importante oír. Porque siempre hay olas y, sobre todo, cuando hay poco periodo, o sea que no hay mucha distancia entre las olas. Al final, yo estoy ahí abajo, donde no se ve siempre. Por ejemplo, la serie que se viene y ahí es una gran ventaja si prestas atención a lo que escuchas. Tengo que estar un poco más lista, para anticipar lo que va a pasar.
Pero si tuviera que elegir una canción como soundtrack digamos, hay una, que es pura poesía para mí. Como crecí con música clásica, neo-clásica, haciendo ballet, a mí me encanta y me la estoy guardando para hacer algo muy especial: Shallow Water - Yehezkel Raz, Sivan Talmor.
2) Hay condiciones increíbles, ¿surf o sacar fotos?
Sigo tratando de encontrar este equilibrio. Siempre le doy prioridad al trabajo, pero después de unos días sin poder surfear, me frustra y necesito surfear también. Es difícil, porque claro, lo mejor para mí es trabajar cuando las condiciones son buenas, pero también quiero surfear con condiciones buenas. Por eso me encantó en Sri Lanka, era perfecto siempre y no tuve que estresarme.
3) ¿Disfrutas más sacando fotos en un shooting o de free surf?
Depende, cada cosa tiene sus cositas. Con shooting, la dificultad es que tienen que salir fotos buenas, sí o sí, porque la gente paga para eso. En el free surf, si no sale nada, no pasa nada. Por otro lado, con los shootings a veces ayuda para entrar al agua, aunque no estaría motivada, o entrar a sitios donde nunca hubiera ido yo, entonces te hace salir un poco más de tu zona de confort.
4) Puedes hacer un viaje en el espacio y el tiempo para sacar la foto de tus sueños. ¿A dónde vas?
¡Hawai! Es mi sueño, me fascina un montón este sitio, también por la historia del surf que tiene. Quizá también me hubiera gustado haber empezado antes con el surf y la fotografía del surf, para vivir esa época cuando había más aventura, más descubrimientos todavía.
5) ¿Qué otros fotógrafos te inspiran?
Morgan Maassen, me encanta todo lo que hace.
6) ¿Cuál fue el lugar, spot o la sesión más particular a donde te llevó la fotografía de agua?
En Sri Lanka, el año pasado, para mí fue muy especial cuando estuve en el agua con los pros. Era un honor para mí poder compartir esos momentos. O sea, encontrarte a la gente que admiras en el agua y poder sacarles fotos, es un honor.
Muchas gracias Pagi, ¡por compartir tus experiencias!
Fotos:
Foto 2, 4, 6, 8, by Pagi Sestito - I Sea You Photography
Header, foto 1, 3, 5, 7, 9, 10, 11 by Giulia Parise
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